|  

Destinos

Alausí – Un vínculo encantador entre los Andes y la costa

  |   Experiencias   |   No comment

Alausí es un “pueblo de tren”. Si no hubiera sido por la decisión de traer las vías férreas de la costa a través de los osados ​​remontes de la Nariz del Diablo, tal vez nunca hubiera sido conocido más allá del pueblo fundado en la época colonial. Pero la llegada de ingenieros y obreros, y finalmente el tren en 1905, lo despertó de su soñoliento escondite y lo lanzó firmemente al siglo XX.

 

La ciudad se ubica en un punto crucial del sistema ferroviario ecuatoriano, en la geografía del país y en su historia. Se convirtió repentinamente en el punto de encuentro de los productos de la costa del Pacífico – pescado, marisco, frutas – y los productos de los Andes como cereales, maíz, cebada, papas, moras… De repente, las grandes poblaciones costeñas pudieron comerciar con las de los Andes en cuestión de horas, reemplazando los viajes agotadores de épocas pasadas.

 

 

Alausí salió al estrellato. Los inmigrantes llegaron de Europa, los comerciantes se reunieron para establecer tiendas. Se construyeron mansiones y la ciudad se expandió.

 

Hoy, para el ciudadano promedio, Alausí es un lugar para descansar. Un lugar maravillosamente soñoliento. Sus calles son más concurridas en los días de mercado, jueves y sábados por la mañana, con camiones que circulan, abastecidos de productos. Sin embargo, sigue siendo una ciudad para saborear un ritmo más tranquilo, comprar un helado, sentarse en un banco en la carretera principal y observar a los lugareños en su vida cotidiana.

 

Hoy en día, Alausí tiene 7.000 habitantes y es un gran lugar para pasear. Se puede caminar hasta la plaza principal para admirar el monumento al Libertador, Simón Bolívar, enmarcado con hermosas palmeras. La iglesia de piedra también puede ser visitada. Dos cuadras al este, una pequeña plaza celebra la historia de la ciudad con placas y bustos. Calle Larga conserva la elegancia del mundo antiguo, ya que fue la calle favorecida por los comerciantes y sus familias. Eche un vistazo a la Casa del Molino para ver una mansión restaurada que se le ha dado una nueva oportunidad como hotel.

 

 

El mercado es divertido, repleto de puestos que venden todo tipo de productos, cumpliendo la misión del pueblo como un punto de intercambio. En la Calle García Moreno, no se pierda la galería de arte de Julio Cóndor. Julio es pintor y vende obras que representan la zona.

 

Al final de la avenida principal, la Avenida 1 de Junio, un conjunto municipal de escaleras sube la colina, decorado con un mural dinámico que retrata la construcción del tren. En el otro extremo de la ciudad, siguiendo las vías férreas, se llega al impresionante “puente negro” que se extiende por el río Alausí.

 

Alrededor de la estación de tren, hay una mezcla de lo antiguo y lo nuevo, el comercio satisface a los visitantes que vienen a disfrutar del tren de la Nariz del Diablo y otros, como el peluquero de la zona, que atienden a los lugareños.

 

Si le apetece caminar, descienda hasta las escaleras que conducen al Monumento a San Pedro, patrón de la ciudad, erigido por el artista ecuatoriano Eddie Crespo. El santo domina el pueblo desde su punto estratégico en la colina, observando eternamente el ir y venir de la gente, y dando la bienvenida a todos.

 

Más allá, Alausí es el punto de partida de muchas aventuras, tanto en las tierras altas como en las bajas: desde las cascadas de Huigra y La Multitud, las comunidades andinas de Nizag y Tolte, hay senderismo por el camino inca desde Achupallas, paseos a caballo, paseos en bici…

 

Alausí evidencia, una vez más, que está perfectamente situado entre estos dos mundos diferentes y siempre sorprendentes.

 

No Comments

Post A Comment