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Explorando los tesoros del Centro Histórico de Quito

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Caminar por las calles, parar donde apetece, y tal vez perderse unas cuantas veces es la mejor manera de obtener la sensación de una ciudad. Por lo tanto, aunque nuestros dos blogs sobre el casco antiguo le llevarán a los lugares de interés turístico, ¡diviértase explorando y descubriendo sus propios puntos destacados de Quito!

 

La mejor manera de tener una idea de la geografía del casco antiguo es desde lo alto. Por esto, considere la posibilidad de subir a la torre de la neogótica Basílica del Voto Nacional, la iglesia más alta del país, como su primera parada.

 

 

Desde aquí, el casco antiguo con sus docenas de campanarios se extiende por el valle, terminando al sur con el cerro del Panecillo coronado por la Virgen. En las mañanas claras las vistas son impresionantes.

 

Hacia la extrema izquierda verá la pequeña Iglesia de San Blas. Marcó el límite norte de la ciudad antigua y era también una de las pocas iglesias abiertas que permitía la entrada a personas indígenas durante épocas coloniales.

 

Ligeramente a la derecha de San Blas, cuesta abajo, se puede distinguir la fachada rosa salmón de uno de los edificios de la Plaza del Teatro. Saliendo de la Basílica, camine por la calle Venezuela, pase las maravillosamente ornamentadas puertas talladas de la iglesia de El Carmen Bajo, y una cuadra más abajo está la restaurada plaza, dominada por las columnas corintias del teatro más ornamentado de Quito, el Teatro Sucre.

 

Desde la plaza, camine de regreso a lo largo de la muy transitada calle Guayaquil (alguna vez calle de las ricas familias comerciales) hacia la hermosa iglesia de San Agustín, empezada en el siglo XVI. Gran parte de la iglesia fue reconstruida en el siglo XIX, pero su interior oscuro y sus grandes lienzos siguen siendo cautivadores. El convento contiguo cuenta con un precioso claustro, que alberga un museo de pinturas importantes, todas recientemente restauradas.

 

Una cuadra cuesta arriba en la peatonal calle Chile, se encuentra la Plaza de la Independencia (conocida localmente como Plaza Grande). La plaza es dominada por una serie de distinguidos edificios cívicos y es el escenario del victoriano Monumento de la Libertad en medio de palmeras y canteros, niños y viejos, zapateros y bancos.

 

 

El Palacio Presidencial, el Palacio Arzobispal, el moderno Palacio Municipal de Quito y la Catedral son el centro del casco antiguo.

 

Usted puede echar un vistazo dentro del Palacio Presidencial, también conocido como el Palacio de Carondelet y vislumbrar un enorme mural de Francisco de Orellana cruzando el Amazonas. También puede participar en una visita oficial guiada por sus salones y colecciones.

 

En dirección oeste a lo largo de la García Moreno desde la esquina de la Catedral, se encuentra el hermoso Sagrario, y luego el excelente Centro Cultural Metropolitano, sede de exposiciones temporales de arte y una exposición permanente sobre los levantamientos de la Independencia. Más adelante llegará a la magnífica fachada de piedra volcánica de La Compañía de Jesús, considerada la iglesia más bella del Ecuador.

 


Construida por los jesuitas, fue terminada justo antes de su expulsión en 1767. Sus altares masivos, columnas y techos barrocos están cargados de toneladas de pan de oro. Su exuberancia y extravagancia son todavía incomparables en Quito y tal vez en América Latina.

 

Desde la esquina de la iglesia, camine hasta la calle Sucre (una vez conocida como ‘Calle del Algodón) a la extensión de adoquines de la Plaza de San Francisco. A su lado se levanta la enorme Iglesia de San Francisco y sus dos torres, iniciada poco después de la fundación de la ciudad, en 1536.

 

 

El interior de la iglesia compite con el de La Compañía, con más pan de oro de lo que un conquistador pudo imaginar jamás. Destaca la escultura única de la Virgen alada de Bernardo de Legarda, el altar y las pinturas de La Capilla de Cantuña, así como el hermoso coro con su techo de madera estilo Mudéjar.

 

A la derecha de la iglesia (si usted está frente al campanario) se encuentra el Museo de San Francisco. Visitas guiadas (en español e inglés) le llevarán alrededor de los hermosos claustros y la excelente colección de pinturas, muebles y escultura que una vez albergó El Colegio de artes y oficios San Andrés – observará los restos de las pinturas de los alumnos en las paredes. El tour también incluye una visita al coro de la iglesia.

 

Un buen lugar para recargar las baterías o tomar un almuerzo ligero es el Tianguez, tienda de café y artesanías al pie de la iglesia.

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Desde la Plaza San Francisco, puede escoger caminar cuesta arriba hasta el Mercado de San Francisco, que está cuatro cuadras al norte, en la Rocafuerte. Este es el mercado más interesante del Centro, abastecido de frutas, verduras, carnes y aves. En una sección del mercado, también se encuentran fascinantes limpiadoras que ofrecen sus tratamientos ancestrales y medicinales a la gente de la zona (y a visitantes). Hágase una limpia con una de ellas para sentirse completamente renovado; ¡descubra por su cuenta en qué consiste el tratamiento!

 

 

También puede caminar en dirección al oeste desde la plaza, en la Cuenca o Benalcázar, hasta girar hacia abajo en la Rocafuerte. Puede parar para comprar algunos dulces tradicionales y luego pasar por el Arco de la Reina en la esquina, en la iglesia Carmen Alto y en la García Moreno visitar el Museo de la Ciudad.

 

 

Uno de los mejores museos del Centro Histórico, está dirigido a extranjeros y ecuatorianos, e imparte una visión dinámica e interactiva de la historia social de la ciudad, desde culturas prehistóricas hasta la sociedad de hoy en día.

 

El museo se encuentra en el antiguo hospital San Juan de Dios, donde atendían a pobres y enfermos hasta que cerró en 1974. Es una excelente manera de comprender la vida cotidiana de los quiteños, desde los fabricantes de velas y falsificadores hasta los artistas y artesanos. También vale recalcar la aterradora exhibición de instrumentos auto-tortura que poseía la única santa de Ecuador, Mariana de Jesús, y la extraordinaria serie de tres lienzos que representan la Conquista, pintado por el artista contemporáneo Jaime Zapata. Las visitas guiadas están disponibles en inglés.

 

Al salir del museo, puede echar un vistazo al museo Carmen Alto al frente, ubicado dentro del convento que aún alberga a 21 monjas de claustro. Hay una gran colección de arte religioso, así como recreaciones de la vida en hermandad del siglo pasado.

 

Para aprender más acerca de la ciudad y sus habitantes, la Casa de María Augusta Urrutia en la García Moreno y la Casa de Sucre (Sucre y Guayaquil) tienen información valiosa.

 

La Plaza de Santo Domingo se encuentra al suroeste de la casa de Sucre. La plaza, iluminada enigmáticamente por la noche, está dominada por la Iglesia Santo Domingo, una de las primeras de Quito.

 

 

El interior de la iglesia y el altar fueron rediseñados en el siglo XIX, y la capilla barroca de la Virgen del Rosario a la derecha del altar es una maravilla. Adicionalmente, el Museo Fray Pedro Bedón adyacente exhibe hermosos tesoros dominicanos de los siglos XVI al XVIII.

 

En la esquina occidental de la plaza, en la Guayaquil, está una de las calles más pintorescas de la ciudad, La Ronda. Antes era una calle insegura y deteriorada, pero fue rescatada y renovada gracias a un proyecto municipal.

 

 

Hay casas encantadoras de estilo español con balcones, con retratos de músicos y compositores famosos que adornan algunas de las paredes de las fachadas, junto con talleres de artesanos, tiendas de recuerdos, cafeterías y un lugar excelente para descubrir más acerca del sorprendente chocolate de Ecuador, Chez Tiff.

 

Otros museos y calles encantadoras del Centro Histórico de Quito se encuentran al este de la Plaza San Francisco. En la Cuenca y Chile se impone la Iglesia La Merced, construida para conmemorar las erupciones del Volcán Pichincha que amenazaba con destruir la ciudad. Pinturas, en medio de los tonos rosa, blanco y el extravagante pan de oro en el interior, muestran escenas de volcanes en erupción.

 

Una cuadra después de la esquina en la Cuenca y Mejía, se encuentra el Museo Nacional de Arte Colonial. Esta elegante mansión colonial restaurada, que alguna vez fue la casa del Marqués de Villacís, contiene una buena colección de obras de algunos de los mejores artistas de la Escuela Quiteña, incluyendo una sorprendente Virgen de la Dolorosa de Caspicara.

 

La Casa de Benalcázar, que está cercana y ha sido restaurada, cuenta con un hermoso patio e increíbles colecciones de arte. En algunas ocasiones se organizan conciertos en el patio.

 

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