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Tren del Hielo ll Una ruta de colores y sabores

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Esta es sin duda alguna la aventura que usted no se puede perder. Para embarcarse en ella, debe estar listo desde muy temprano en la mañana; pues el tren parte desde la estación de la ciudad de Ambato a las 8:00 am. Para este viaje es recomendable ir con guantes, un gorro de lana o de alpaca (que usted puede adquirir en la misma estación) y una chompa bastante abrigada; debido a que las rieles del tren lo llevarán hasta la estación de Urbina que tiene una altura de 3.609 metros sobre el nivel del mar.

 

La ciudad de partida, Ambato, también es conocida como la tierra de las flores y las frutas, o la ciudad cuna de los tres Juanes: Juan León Mera, Juan Montalvo y Juan Benigno Vela. Quienes marcaron pasos importantes dentro de la historia del Ecuador. Juan León Mera fue novelista, político y pintor. Escribió la letra del Himno Nacional del Ecuador y dentro de sus obras más destacadas está la novela Cumandá. Fue partidario del ese entonces presidente Gabriel García Moreno.  Juan Montalvo por el contrario fue opositor del gobierno conservador de Gabriel García Moreno y por este motivo fue exiliado del Ecuador. Se le atribuye la famosa frase “Mi pluma lo mató”; pues dentro de sus ensayos criticaba fuertemente al gobierno al que nombro como “Dictadura perpetua”. No es menos recordado Juan Benigno Vela, quien tuvo una especial vocación por las letras, fue abogado de profesión pero ejerció el periodismo y al igual que Juan Montalvo, fue un acérrimo opositor del gobierno; a pesar de quedarse ciego a los 34 años no dejó de escribir a favor de la democracia.

 

La travesía se la realiza en el precioso autoferro que fue construido en la ciudad de Ambato en el año 1985  y su carrocería fue remodelada en el 2009. Viaja a una velocidad máxima de 40 Kilómetros por hora. Además  de ser bastante cómodo, sus amplias ventanas permiten visualizar con claridad cada cambio en el verdor de los paisajes.

La primera parada que se realiza es en Mocha, donde se puede desayunar un delicioso chocolate ambateño acompañado de una humita o un sándwich de pan tapado (Pan tradicional de Ambato). Desde esta estación ya se puede sentir el frío característico de los Andes. Luego de media hora de descanso, se retoma la ruta en el autoferro; esta vez en medio de un tramo de leyenda llamado “La oreja del diablo” debido a los tantos accidentes que ocurrían en esta pronunciada curva se creía que esta zona había sido encantada por el diablo. A pocos metros se encuentra  el llamado “Tímpano del diablo” que según cuenta la leyenda es una pequeña apertura entre un cúmulo de rocas, donde  se dice que se escondió una parte del tesoro de Rumiñahui con el que se iba a liberar a Atahualpa de los españoles. Se cree que después de la muerte de Rumiñahui dividieron el tesoro y  que parte de él fue escondido en esta cueva de rocas, mientras la otra parte fue ocultado en el parque nacional Llanganates, también ubicado en la provincia de Tungurahua.

 

Las rieles se adentran en medio de cambios de vegetación y paisajes, resulta paradójico llegar a los 3609 metros de altura y encontrarse en una enorme planicie entre las montañas donde se ubica la parada de Urbina. Es imposible no encantarse con el paisaje, que cuenta con una vista directa del Chimborazo, cuyo nombre según dicen significa “Dios del hielo”, “Montaña nevada” y “Viento sagrado de la luna”.

 

El anfitrión de la estación de Urbina es Baltazar Ushca, un hombre que ha dedicado su vida entera a obtener hielo del Chimborazo. Se le conoce como “El último hielero del Chimborazo”. Aún a sus 73 años dedica sus días a caminar 4 horas para encontrar hielo; con picos y palas extraer bloques enormes, darles forma y cargarlos en su burro para llevarlos al mercado de Riobamba donde cada bloque es vendido por 5 dólares.

 

Esta antigua profesión sin duda fue importante para el comercio, pues permitía refrigerar los alimentos que provenían de la costa ecuatoriana y que estos llegaran frescos a la zona de los Andes. Hoy en día se ha visto reemplazada por las fábricas  de hielo y por las neveras.

 

En la misma parada,  se puede degustar un helado de mora de castilla; elaborado con el hielo que Baltazar ha obtenido del “Taita Chimborazo”. En el frío resulta extraño chupar un helado, sin embargo es una experiencia totalmente irresistible.

 

El café del tren invita a los turistas a degustar una bebida caliente, acompañada de empanadas de tiesto o de albaca. Estas delicias le ayudarán a entrar en calor. Una vez que haya terminado sus bocaditos, podrá cruzar al otro lado de las rieles del tren, donde encontrará una choza que muestra cómo se vivía en la antigüedad en la zona de Chimborazo, mientras camina por el sendero usted podrá visualizar las plantas que dan color y adornan el paisaje.

 

En el trayecto de retorno a la ciudad de Ambato se realiza una última parada en el cantón de Cevallos. Donde además de encontrar deliciosa gastronomía típica ecuatoriana (Para todos los gustos), al recorrer sus calles se constata la existencia de más de un emprendimiento. Cevallos es la cuna de diversos productores de zapatos de cuero, que los elaboran en diferentes  modelos, colores e incluso con variadas texturas. Pero zapatos no son lo único que se producen en Cevallos, también se puede encontrar una fábrica de caramelos tradicionales, elaborados a base de azúcar de caña y un emprendimiento que comercializa alrededor  50 sabores de mermeladas, todas elaboradas a partir de frutas locales.

 

Al caer la tarde es momento de emprender el regreso a la ciudad de Ambato, por las mismas rieles que nos transportaron en esta aventura. Se ve una vez más como cambia la vegetación y el clima… y uno se pregunta ¿Cuándo podrá nuevamente emprender una aventura a bordo del Tren Ecuador?

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